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PRIMERA COMUNIÓN

MOTIVACIÓN Y SENTIDO

Citas del Magisterio acerca de la Primera Comunión y de la catequesis

Decreto de san Pío X sobre la edad para la Primera Comunión (8 de agosto de 1910)
Cuán singular amor profesó Jesucristo a los niños, durante su vida mortal, claramente lo manifiestan las páginas del Evangelio. Eran sus delicias estar entre ellos; acostumbraba a imponerles sus manos, los abrazaba, los bendecía. Llevó a mal que sus discípulos los apartasen de Él, reconviniéndoles con aquellas graves palabras: "Dejad que los niños vengan a Mí, y no se lo vedéis, pues de ellos es el reino de Dios". En cuánto estimaba su inocencia y el candor de sus almas, lo expresó bien claro cuando, llamando a un niño, dijo a sus discípulos: "En verdad os digo, si no os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos".

San Pío X y los niños

El gran Papa, San Pío X, dedicó a los niños no poca atención y esfuerzo pastoral
Con el decreto “Quam Singulari”, a través del cual, el Santo Padre, establecía que se pudiera admitir a los niños a la Primera Comunión desde la edad de siete años. "Fue aquello un evento muy importante para la pastoral de los niños, pues sin necesidad de esperar más tiempo, podían acercarse así a la Comunión Eucarística después de haber recibido en sus parroquias la debida preparación que les permitía aprender los primeros elementos fundamentales de la fe cristiana. De hecho, ya en aquel tiempo se había situado la edad de la discreción alrededor de los siete años, cuando el niño podía ya distinguir el pan común del Pan Eucarístico, verdadero Cuerpo de Cristo" (Cardenal Darío Castrillon).

La Eucaristía y los niños (Obra Pontificia de la Santa Infancia - 8 de enero de 2005)
Que esta santa costumbre, recordada por todos los últimos Papas, de hacer acercar a los niños pequeños a la Santa Eucaristía, después de haber hecho su Primera Confesión, sea cada vez más estimada y dentro de lo posible seguida, particularmente en este Año de la Eucaristía. Recemos para que la caridad pastoral sea la fuerza de todo párroco ávido de animar la pastoral parroquial, en unión a su Obispo, en sintonía y en colaboración con las familias y los educadores de los niños; para que el amor por la Santísima Eucaristía sea transmitido desde la más tierna edad, y el deseo de recibir el Cuerpo de Cristo se convierta en el camino más seguro para asegurar un futuro de paz y santidad, no sólo al creyente sino a la entera comunidad cristiana.

Código de Derecho Canónico
"Para que pueda administrarse la santísima Eucaristía a los niños, se requiere que tengan suficiente conocimiento y hayan recibido una preparación cuidadosa, de manera que entiendan el misterio de Cristo en la medida de su capacidad, y puedan recibir el Cuerpo del Señor con fe y devoción" (CDC, IV, I, t.III, art 2. 913 § 1).

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"Los padres en primer lugar, y quienes hacen sus veces, así como también el párroco, tienen obligación de procurar que los niños que han llegado al uso de razón se preparen convenientemente y se nutran cuanto antes, previa confesión sacramental, con este alimento divino; corresponde también al párroco vigilar para que no reciban la santísima Eucaristía los niños que aún no hayan llegado al uso de razón, o a los que no juzgue suficientemente dispuestos" (CDC, IV, I, t.III, art 2. 914).

Exhortación Apostólica Postsinodal Sacramentum Charitatis (núm. 19), de Benedicto XVI, 22 de febrero de 2007
Recibir el Bautismo, la Confirmación y acercarse por primera vez a la Eucaristía, son momentos decisivos no sólo para la persona que los recibe sino también para toda la familia, la cual ha de ser ayudada en su tarea educativa por la comunidad eclesial, con la participación de sus diversos miembros. Quisiera subrayar aquí la importancia de la primera Comunión. Para muchos fieles este día queda grabado en la memoria, con razón, como el primer momento en que, aunque de modo todavía inicial, se percibe la importancia del encuentro personal con Jesús. La pastoral parroquial debe valorar adecuadamente esta ocasión tan significativa.

Mi Primera Comunión

Sacramentum Charitatis (núm. 20)
Los Padres sinodales han afirmado que el amor a la Eucaristía lleva también a apreciar cada vez más el sacramento de la Reconciliación. Debido a la relación entre estos sacramentos, una auténtica catequesis sobre el sentido de la Eucaristía no puede separarse de la propuesta de un camino penitencial (cf. 1 Co 11,27-29).

Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia - Juan Pablo II, 17 de abril de 2003 (núm. 34)
La Eucaristía se manifiesta, pues, como culminación de todos los Sacramentos, en cuanto lleva a perfección la comunión con Dios Padre, mediante la identificación con el Hijo Unigénito, por obra del Espíritu Santo. Un insigne escritor de la tradición bizantina expresó esta verdad con agudeza de fe: en la Eucaristía, «con preferencia respecto a los otros sacramentos, el misterio [de la comunión] es tan perfecto que conduce a la cúspide de todos los bienes: en ella culmina todo deseo humano, porque aquí llegamos a Dios y Dios se une a nosotros con la unión más perfecta». Precisamente por eso, es conveniente cultivar en el ánimo el deseo constante del Sacramento eucarístico. De aquí ha nacido la práctica de la «comunión espiritual», felizmente difundida desde hace siglos en la Iglesia y recomendada por Santos maestros de vida espiritual. Santa Teresa de Jesús escribió: «Cuando [...] no comulgáredes y oyéredes misa, podéis comulgar espiritualmente, que es de grandísimo provecho [...], que es mucho lo que se imprime el amor ansí deste Señor».

Catecismo de la Iglesia, núm. 1457.
Según el mandamiento de la Iglesia "todo fiel llegado a la edad del uso de razón debe confesar, al menos una vez la año, fielmente sus pecados graves" (CIC can. 989; cf. DS 1683; 1708). "Quien tenga conciencia de hallarse en pecado grave que no comulgue el Cuerpo del Señor sin acudir antes a la confesión sacramental (cf DS 1647, 1661) a no ser que concurra un motivo grave y no haya posibilidad de confesarse; y, en este caso, tenga presente que está obligado a hacer un acto de contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes" (CIC can. 916; CCEO can. 711). Los niños deben acceder al sacramento de la Penitencia antes de recibir por primera vez la Sagrada Comunión (CIC can. 914).

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Homilía completa del Papa Francisco en la Misa de las Primeras Comuniones en el viaje apostólico a Bulgaria (mayo de 2019)enlace

Homilía de Benedicto XVI en la Solemnidad del Corpus Christi (7 de junio de 2012)
Me complace subrayar también que lo sagrado tiene una función educativa, y su desaparición empobrece inevitablemente la cultura, en especial la formación de las nuevas generaciones. Si, por ejemplo, en nombre de una fe secularizada y no necesitada ya de signos sacros, fuera abolida esta procesión ciudadana del Corpus Christi, el perfil espiritual de Roma resultaría «aplanado», y nuestra conciencia personal y comunitaria quedaría debilitada. O pensemos en una madre y un padre que, en nombre de una fe desacralizada, privaran a sus hijos de toda ritualidad religiosa: en realidad acabarían por dejar campo libre a los numerosos sucedáneos presentes en la sociedad de consumo, a otros ritos y otros signos, que más fácilmente podrían convertirse en ídolos. Dios, nuestro Padre, no obró así con la humanidad: envió a su Hijo al mundo no para abolir, sino para dar cumplimiento también a lo sagrado. En el culmen de esta misión, en la última Cena, Jesús instituyó el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, el Memorial de su Sacrificio pascual. Actuando de este modo se puso a sí mismo en el lugar de los sacrificios antiguos, pero lo hizo dentro de un rito, que mandó a los Apóstoles perpetuar, como signo supremo de lo Sagrado verdadero, que es él mismo. Con esta fe, queridos hermanos y hermanas, celebramos hoy y cada día el Misterio eucarístico y lo adoramos como centro de nuestra vida y corazón del mundo.

Elementos apologéticos

Razones por las que hacer la Primera Comunión cuando toca

  • MEJOR HOY QUE MAÑANA - Las cuestiones transcendentes, que afectan a la vida y al desarrollo humano no se postergan. No podemos dejar para luego el respirar.
  • SUS AMIGOS NO LA HACEN - Si tú te decides, puede que las familias de sus amigos se lo planteen. Varios santos han experimentado que la Eucaristía es el cielo en la tierra, ¿por qué la amistad tendría por qué separarnos de la Amistad?
  • NO TENEMOS DINERO - Hay que distinguir la celebración del sacramento de la celebración del banquete. Mientras que la primera solo precisa de la presencia del catecúmeno, del ministro, de las especies, la segunda puede esperar sin más.
  • EL NIÑO VA MUY CARGADO CON DEBERES Y EXTRAESCOLARES - La catequesis no quita tiempo y si algún sacrificio comporta es un buen modo de mostrar que la preparación para la Primera Comunión es importante y por eso vale la pena.
  • NO PUEDO LLEVAR O RECOGER EL NIÑO EN LA CATEQUESIS - La escuela de la vida nos enseña que con organización y colaboración se pueden hacer maravillas. Combínate con otros padres, o háblalo con el catequista, o el párroco. Alguna solución habrá.